miércoles, 23 de marzo de 2011

Radiografía de un cómico doctor honoris causa

 Gómez recibe los atributos de doctor honoris causa 
de manos del rector de la UCM, Carlos Berzosa

ADRIÁN DELGADO | El actor y director teatral José Luis Gómez ha sido investido doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en un acto histórico que reconoce la importancia del teatro en la vida cultural española. Es la primera vez en la historia de la universidad que un cómico recibe tales honores. El laudatio ha corrido a cargo del catedrático de Literatura Española y director del Instituto de Teatro de Madrid, Javier Huerta, en un acto –quizá el último de este tipo para él– presidido por el rector de la UCM, Carlos Berzosa.
 
En su discurso de investidura, el actor ha repasado su carrera profesional remontándose a unos orígenes teatrales hasta ahora desconocidos. Detrás de sus premios y sus reconocimientos internacionales se halla la historia de un niño onubense llamado Pepe Luis que descubrió –con tan sólo nueve años– la magia del teatro. Lo hizo recitando la Canción del Pirata de Espronceda subido una mesa en la pensión que regentaban sus padres en Huelva. Ellos quisieron procurarle un oficio con beneficio relacionado con la hostelería, pero aquel niño quería sentir de nuevo el «éxtasis de Espronceda»: «Nadie pudo evitar que yo me “emperrara” en ser actor».

José Luis Gómez nació el 19 de abril de 1940. Durante su juventud viajó a Madrid como parte de los planes de futuro que sus padres habían pensado para él. Trabajó en algún que otro hotel como aprendiz de cocina. Sin embargo, su cabeza volaba cada vez más alto mientras recitaba versos en falsete de La vida es sueño tratando de corregir su «indomable acento andaluz». Huyó de Madrid buscando un nuevo empleo en París como camarero y lo encontró en un café enfrente del Théâtre de l'Odéon, donde medio siglo más tarde dirigió, precisamente, La Vida es Sueño.

Quiso el destino que algunos años después José Luis Gómez pisara suelo alemán. La República Federal Alemana le resultó un país totalmente desconocido y fascinante. Allí le comunicó a su padre por conferencia telefónica que abandonaba su carrera hostelera para formarse como actor. «¿Se puede aprender a ser actor?», interpeló de forma retórica al público durante su discurso. Se instruyó en el Instituto de Arte Dramático de Westfalia en Bochum donde demostró un gran interés por el mimo y después en la escuela de Jacques Lecoq en París. Al finalizar sus primeros estudios teatrales, José Luis Gómez no había hecho otra cosa que –en sus propias palabras– perder el miedo a hacer teatro.

Sus primeros trabajos profesionales como actor y director los desarrolló en los principales teatros de la República Federal Alemana. Pero tras aquellos años iniciales, en los que se sentía como en casa representando a autores germanos y franceses, le surgió la necesidad de volver a España. Y así lo hizo después de su encuentro con Jerzy Grotowski, en 1971. De este modo puso en marcha sus primeros proyectos como director, actor y productor en aquella España tardofranquista con trabajos rompedores como: Informe para una Academia de Kafka, Gaspar de Handke y La resistible ascensión de Arturo Ui de Bertolt Brecht. 

Director del Centro Dramático Nacional, junto a Nuria Espert y Ramón Tamayo, y dos años más tarde del Teatro Español, actualmente está concentrado en la gestión y dirección del Teatro de La Abadía. Este escenario es para Gómez un lugar donde «estimular la pasión del teatro, un reducto de la palabra en acción que se libera como un dardo desde el cuerpo, desde el corazón, y así reivindicar a los poetas». Gómez ha recibido su premio a toda una vida dedicada a ese «éxtasis de Espronceda» con el que abría su discurso. 

Para concluir recordó dos ideas para él fundamentales. La primera, que la recompensa a su trabajo no es el aplauso sino el vínculo creado con el público en ese «tiempo paralelo a la realidad» que es el teatro. La segunda, citando a Joseph Conrad, que la pericia de la técnica es más que honradez: es un sentimiento, no enteramente utilitario, que abarca la honradez, la gracia y la regla y que podría llamarse el honor del trabajo y –matizando, concluyó–: «Hay un tipo de eficiencia, sin fisuras prácticamente, que puede alcanzarse de modo natural en la lucha por el sustento. Pero hay algo más, un punto más alto, un sutil e inconfundible toque de amor y de orgullo que va más allá de la mera pericia; casi una inspiración que confiere a toda obra ese acabado que es casi arte, que es el arte».

lunes, 14 de marzo de 2011

De la Plaza Tahrir a la calle de la Libertad

Danza, espiritualidad y lucha se mezclan en la figura de Fathy Andrawis, un bailarín y coreógrafo egipcio que llegó a Madrid buscando la paz

 Yasmina junto a su madre Techi León en la academia El Karnak

ADRIÁN DELGADO| Existe en Madrid un lugar que esconde tras su número siete la vida de un hombre que atravesó las barreras de Egipto buscando la libertad. En un momento en el que las revoluciones del mundo árabe están en boca de todos, cabría pensar que se trata de una de las muchas personas que han luchado en la Plaza Tahrir, pero su historia se remonta casi tres décadas en el tiempo. «Libertad» se llama la calle en la que se ubica hoy su legado, su familia y su pasión: la danza oriental. Fathy Andrawis fue un hombre culto y místico, muy adelantado a su tiempo, que salió de su tierra en un éxodo hacia la inspiración y la paz huyendo de las cadenas que le impedían desarrollar su arte.
 
          Agobiado por tener que justificar su actividad, encontró la tranquilidad en España hace treinta años y fundó en Madrid El Karnak, la primera academia de danza oriental en 1995. En Egipto nunca fue popular por ser cristiano copto. Heredó a través de la tradición oral toda la sabiduría faraónica de sus antepasado que, tras su muerte hace doce años, fue recogida por su hija Yasmina y por Techi, su mujer. Sus vidas, profundamente unidas entre sí, forman una familia al margen de convencionalismos y fronteras, con una proyección casi universal. Actualmente y fruto de las revoluciones que están teniendo lugar en el mundo árabe, su caso es una fuente de esperanza para sus amigos y sus familiares en El Cairo.
 
          Fathy Andrawis nació casualmente en Sudán - aunque su nacionalidad siempre fue egipcia- mientras su padre trabajaba para una compañía inglesa en la construcción del ferrocarril. Recibió de su madre una educación francesa que según su mujer le hizo ser curioso y abrir su mente a otras realidades. Viajó por medio mundo exhibiendo en teatros y palacios la danza oriental con un rigor propio de un ritual sagrado. El siempre quiso que la mujer lograra tener confianza y seguridad en si misma gracias al baile: «La mujer debe bailar como una "reina" y no como una esclava del sexo»,escribió en sus memorias. Encontró el amor en una paraguaya llamada Techi León y juntos engendraron a Yasmina, que nació en España. La visión del árbol genealógico de esta familia presenta un crisol de culturas que pasa por tres continentes distintos: África, América y Europa.


Una huida hacia adelante 
 
«Abandonar la tierra que le vio crecer fue un trago amargo que Fathy siempre tuvo en la garganta. Amaba profundamente a Egipto pero tenía una mente universal», explica su hija. Considerado como Excelencia artística por el estado egipcio, fue director del Grupo Folclórico Nacional y Consejero del Instituto Superior de Danza entre otros muchos cargos, pero su condición de cristiano copto supuso una barrera insalvable para subir más en el escalafón de la danza y desarrollar su arte libremente. Ahora que muchos celebran el triunfo de la revolución de la plaza de Tahrir su mujer recuerda sus palabras: «El tiempo va en nuestra contra».

Yasmina tiene treinta y dos años. Se siente más española que egipcia y no tiene añoranza por la tierra de su padre. Fue nombrada por él como heredera de su academia y de sus funciones como maestro minutos antes de morir. «Nunca he vivido en Egipto, sólo he estado allí de vacaciones», afirma. Culturalmente se encuentra en sintonía con la idiosincrasia egipcia. Es cristiana copta, como su padre, por el que además de tener un profundo respeto siente una gran admiración. De él dice haber aprendido a bailar contando historias, mostrando la belleza y el respeto hacia el ser humano. En parte Yasmina explica que su padre huyó hacia adelante porque los valores culturales y morales en Egipto se habían politizado y, por ende, tergiversado desde los setenta. Y su madre matiza: «Aun así Egipto es para nosotras el país de referencia en el mundo árabe. Su pueblo se siente orgulloso de su historia y de su cultura, pero a la vez existen ciertos condicionamientos que impiden que las cosas se desarrollen de una forma natural. La danza sólo es un ejemplo. El tema es más complicado de lo que parece a los ojos de occidente».

Internet es el futuro
A pesar de no añorar la tierra de su padre,
Yasmina se alegra del triunfo de la revolución
y afirma: «Internet y los jóvenes son muy 
importantes para la democracia en Egipto»

          Fathy sintió «zancadilleados», como muchos de sus compatriotas, algunos de sus sueños, pero nunca guardó rencor hacia aquellos que en un momento determinado le impidieron cumplirlos. Yasmina cuenta que su padre amaba al ser humano por encima de todo y que nunca usó la religión como un argumento para querer a nadie. «Fathy apreciaba a sus “hermanos musulmanes” tanto como ellos a él. Los problemas religiosos allí se mueven en unas esferas muy distintas a la “intimidad” del barrio, de la calle, de la familia. Sólo el radicalismo enturbió la paz en Egipto», explica su mujer.

Danza y libertad
«Egipto debe ser cauteloso en sus pasos hacia
su futuro democrático, como una bailarina», afirma
Techi recordando las palabras de su marido
Fathy Andrawis
 
          Egipto vive hoy un momento en el que la lucha, el éxito y la alegría se unen a la esperanza por vivir un tiempo mejor que el pasado. Ahora en Madrid, a cuatro mil kilómetros de la plaza de Tahrir, se recuerda la historia de uno de sus hombres. «Él hubiera dicho que ahora hay que entrenar duro para no olvidar que antes de ser una “reina” de la danza del vientre se es una aprendiz. Egipto debe ser cauteloso en sus pasos hacia su futuro democrático, como una bailarina», explica Techi. Su mujer y su hija coinciden en que Fathy siempre explicaba todo usando la danza como una metáfora de algo, que casualmente, lleva el mismo nombre que la calle en la que se encuentra su legado: «Libertad».

Pasado
Techi León mantiene vivo el aspecto luchador de su marido Fathy Andrawis en la academia El Karnak. Su peculiar concepción de la danza del vientre como un ejercicio de libertad y espiritualidad ha sido transmitido a su hija Yasmina Andrawis. Tras la muerte de Fathy ésta heredó la responsabilidad de dirigir artísticamente la academia.

Presente
Yasmina Andrawis tomó las riendas de la academia cuando sólo tenia veinte años. En ella se hace realidad el cambio generacional. Su origen es muy exótico y pasa por tres continentes: su padre era egipcio, su madre paraguaya y ella es española. Afirma no formar parte del mundo árabe aunque se siente profundamente ligado a él culturalmente.

Futuro
Yasmina Andrawis tiene un hijo de dos años al que su abuela Techi se refiere como «el pequeño heredero de todo». Es la última pieza de un crisol cultural dentro de una familia poco convencional.
 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Inocencio Arias: «Apoyar a Aznar en la guerra de Iraq no fue un plato exquisito»


 ADRIÁN DELGADO| Inocencio Arias acaba de jubilarse como cónsul general de España en Los Ángeles tras cuarenta y un años de servicio y algún flirteo con el mundo del fútbol llevando la dirección general del Real Madrid. En su esfera privada comparte las mismas aficiones que el «ratón de Susanita»: le gusta el fútbol, el cine y el teatro. De familia acomodada, llegó a la carrera diplomática tras una oposición «traumática», que confiesa haber superado, pero que aún le hace tener alguna pesadilla. De no haber sido diplomático habría sido periodista: «Tengo esa vocación frustrada, por eso haber ocupado la jefatura de la Oficina de Información Diplomática con todos los Presidentes democráticos ha sido un placer». Tras una vida entera al servicio del Estado, ocupando cargos como secretario de Exteriores y secretario de Estado para la Cooperación en Sudamérica, desmiente ser un diplomático «atípico», sino que más bien dice haber tenido mucha suerte en su carrera. Fruto de esa suerte y de su trabajo llegó a desempeñar el cargo de Embajador de la ONU en un momento tan crucial como fue la guerra de Iraq.

          En declaraciones a ABC reconoce haber vivido entonces su etapa más difícil al servicio de España. «Aznar decidió alinearse con EE.UU. en Iraq a partir de Perejil», explica Arias. «Apoyarle no fue un plato exquisito, pero aún así fue interesante -y añade-, yo no quería que España interviniera en Iraq, sin embargo estaba convencido de que había armas de destrucción masiva». De aquel conflicto asegura que Aznar -aunque tenía el apoyo del Parlamento- cometió el error de no haber escuchado a la opinión pública. Se define como un hombre de palabra al que siempre le ha importado «tres pimientos» quien le mande: «Yo sólo he servido a mi Estado, pero a partir de aquel momento me convertí en una oveja negra para el Gobierno de Zapatero».

          Se siente orgulloso de no haber estado afiliado nunca a ningún partido y cree que haber llegado a ocupar cargos tan importantes sin ese soporte es un mérito personal. «Yo he servido al Gobierno, no al partido que estaba en el poder». De la política exterior de Zapatero dice que es «vacilante, errática y sin credibilidad y está obsesionado con golpes de efecto como la Alianza de Civilizaciones, pero ¿qué “cuerno” es eso?», exclama. Cuando habla del futuro cree que Rajoy, si llega al poder, no podrá hacerlo peor: «Habría que darle una oportunidad», concluye.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Sobre el olvido y la justicia

Manifestación del año pasado a favor de Baltasar Garzón

La justicia universal tiene por fundamento asistir como una pieza de puzle que ha de encajarse en los vacíos de los sistemas judiciales nacionales cuando el sentido común indica que el derecho no ha sido del todo justo. La justicia no puede ser tomada como una ciencia lógica, una matemática que ha de dar siempre el mismo resultado en todos los casos. Es ella la que apela a un sentido crítico, inherente al ser humano por ser humano, que nunca ha de perderse de vista. Pero cuando en una democracia se atropella el sentido crítico, dicha pieza de puzle nos deja expuestos a la vergüenza y el sistema judicial muestra signos de ser incapaz de gobernarse por sí solo.

Probablemente sean pocos los que estas alturas se acuerden de que hace un año España se encontraba inmersa en un profundo debate sobre la “memoria histórica”. Aquel asunto devino meses más tarde en el final de la carrera judicial de Baltasar Garzón en nuestro país. En aquel entonces la Comisión Permanente del Consejo del Poder Judicial, con tres votos a favor y dos en contra, permitió al juez irse como asesor externo a la Corte Penal Internacional de La Haya. Frente a las consideraciones de la Fiscalía, que apoyó el traslado en comisión de servicios especiales de Garzón, la Permanente del Consejo del Poder Judicial opinó que un juez suspendido no podía gozar de dicho estatus jurídico. Una vez más las distintas interpretaciones de una misma ley (la Orgánica del Poder Judicial en su artículo 348) puso en evidencia nuestro sistema judicial, ya que ésta ley no impide que un juez suspendido “cautelarmente” cambie de situación administrativa. En aquella ocasión, como en muchas otras, el imperio de la ley que somete a todos sin distinción dio paso a otro imperio más vergonzoso: el de la ley del embudo.

De aquello nadie se acuerda. Existe en este país la idea de que olvidar es la panacea contra todos los errores, y que es además necesario para mirar hacia el futuro con prosperidad. Precisamente la jurisprudencia, que sienta determinadas bases de actuación con visos de futuro, demostró ser en manos del juez Varela un juguete roto que sólo funcionaba a ratos. Con Garzón no hubo suerte y no funcionó. Tan es así que Varela traicionó su propia jurisprudencia al aceptar que una demanda “popular” (aquella de Falange Española a través de su Asociación Manos Limpias) fuera tenida en cuenta para abrir un procedimiento. En el más viejo todavía caso Atutxa, Luciano Varela se pronunció a favor de restringir la acción popular en el procedimiento contra el entonces presidente del Parlamento Vasco. Lo mismo ocurrió con el caso Botín. Por no hablar de las recomendaciones más que reprochables que este juez dio a dicha asociación respecto a la forma que debía tomar su denuncia.

Baltasar Garzón se vio involucrado en menos de diez meses en tres acusaciones por diversos motivos. Y aquello que nos hizo clamar a muchos contra el cielo hoy está olvidado. El ex instructor de la Audiencia Nacional, a día de hoy sigue afirmando haber actuado lícitamente en las tres causas que se le abrieron (ahora solo dos porque en enero el Supremo paralizó la de prevaricación por la investigación de los crímenes franquistas). Sobre la que más dudas pesaban, la persecución de dichos asesinatos, Estrasburgo le dio la razón al juez. Los crímenes contra la humanidad no prescriben y las leyes nacionales no eximen que puedan ser juzgados. España se quedó entonces huérfana de sentido crítico y de un juez, puede que mediático, sí, pero al que jamás le había temblado el pulso a la hora de sentenciar a asesinos, terroristas, narcotraficantes, dictadores, políticos corruptos, etc.

Un hombre de ley, sin miedo, que se marchó por una justa entre jueces que puso a España y su sistema judicial, nunca mejor dicho, en tela de juicio. ¿Qué ha pasado desde entonces? Que nos hemos olvidado pensando que era lo que había que hacer, aunque algunos sigamos creyendo que la justicia y el olvido no son del todo compatibles.

martes, 8 de febrero de 2011

«Cervantes nació en mi pueblo»

El enigma sobre el nacimiento de Cervantes sigue sin estar resuelto

 Estatua de Miguel de Cervantes en Alcázar de San Juan

ADRIÁN DELGADO| Son muchos los historiadores que han tratado de demostrar, algunos con argumentos y otros con simples argucias, el origen natal de Miguel de Cervantes Saavedra. Hasta ahora, y no sin polémica, se había dado por cierta la partida de bautismo de Alcalá de Henares fechada en 1547. Los alcalaínos defienden la autenticidad de dicho documento a capa y espada desde que lo descubriera Agustín Montiano y Luyendo. El fundador de la Real Academia de la Historia dio con ella en 1753 buscando los orígenes de un Caballero de Alcalá llamado como el autor del Quijote. Citado por Fray Diego de Haedo en la «Topografía e Historia General de Argel» el historiador buscó sus origenes bajo la pesquisa de que había participado en la Guerra de Argel. Pero, ¿cómo es posible que el más famoso escritor castellano no tuviera patria reconocida durante dos siglos?

La biografía de Cervantes
Gregorio Mayáns y Siscar fue el autor de la primera biografía del escritor del Quijote. La realizó influido por el interés del hispanista inglés Lord Carteret, encargado de editar el Quijote por primera vez en inglés. Mayans escribió en 1737 «Sobre la Vida de Cervantes» afirmando rotundamente que era de Madrid. Su deducción se basó en un argumento tan fútil como el profuso amor con el que hablaba el célebre autor universal de dicha ciudad en la obra «Viaje de Parnaso».

Sin embargo la primera referencia histórica de la supuesta villa natal de Cervantes fue descrita por Blas de Nasarre, Bibliotecario Mayor de Felipe V. Él fue el encargado de dar por válida (certificándola con su firma al margen y una nota que decía: «Este fue el autor de la Historia de Don Quixote») una partida bautismal, atribuída a Miguel de Cervantes Saavedra, hallada en los archivos parroquiales de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1748. Este descubrimiento, cinco años antes que la de Alcalá, y fechada el nueve de octubre de 1558 se produjo siguiendo los rumores populares recogidos por Fray Alonso Cano, Obispo de Segorbe y Académico de la Historia.

Entre ambas partidas de bautismo hay una diferencia de once años respecto a la fecha de nacimiento. Este es el principal argumento de los detractores de la supuesta partida de Alcázar a la que generalmente se ha tíldado desde Alcalá como una «burda falsificación». No obstante los cervantistas que apoyan la opción de que el escritor fuese alcazareño, afirman que Miguel de Cervantes Saavedra y López ( el nacido en Alcázar de San Juan) no es la misma persona que Miguel de Cervantes y Cortinas (el nacido en Alcalá de Henares).
Relacionadas con el primero constan otras tres partidas de bautismo de  sus hermanos Tomás (1560), Leonor (1566) y Francisco (1568) hijos de Blas de Cervantes, corregidor de la villa alcazareña, y Catalina López. Del segundo, los historiadores sostienen que tuvo tres hermanos; Andrea, Luisa y Rodrigo, hijos de un cirujano cordobés llamado Rodrigo Carbantes y de Leonor de Cortinas. Todo indica que de ser ciertas ambos documentos se referirían a dos personas distintas en espacios y tiempos diferentes. De lo contrario el Cervantes alcazareño habría ido a la guerra de Argel con doce años.

Los paisajes del Quijote
César Brandaríz sostiene 
que Cervantes se inspiró 
en Sanabria y afirmá que 
era oriundo de allí

A las dudas ya existentes sobre la vida de Cervantes se suman las vertidas por el investigador César Brandariz en sus tres últimos libros sobre el escritor: «Reconstruyendo a Cervantes» (1999), «Cervantes Decodificado» (2005) y «El hombre que hablaba difícil» (2011). El investigador, en su última obra, sostiene que Cervantes podría ser de un pueblo de la comarca de Sanabria por las descripciones de los paisajes del Quijote y por una marca lingüística de clara influencia gallega y astur-leonesa. Pero esto no es ninguna novedad ya que otro autor, Lorenzo de Prada (que fue Catedrático de griego y latín en la Universidad de Valladolid), escribió algunas tesis en los años ochenta sobre el posible origen zamorano de Cervantes. Brandariz se ha echo eco de las teorías que afirman que la partida de bautismo expedida en Alcalá en 1547 está manipulada y que el apellido que aparece es «Carbantes» y no «Cervantes». En dicho documento el nombre de Miguel habría sido añadido a posteriori en el margen izquierdo. Además no existe referencia alguna a su segundo apellido: Saavedra. También recuerda las dudas de los paleógrafos sobre los documentos que los alcalaínos utilizan recurrentemente para reclamar su nacimiento, como la  partida de rescate y  algunos manuscritos enviados al conde de Lemos en los que supuestamente reconocía ser  de Alcalá de Henares.

Otros pueblos en disputa
Una decena de lugares de
  España se atribuyen el nacimiento
de Miguel de Cervantes

Pero si Miguel de Cervantes nació o no en Alcalá o en Alcázar de San Juan, en Arganda del Rey o en Argamasilla de Alba; en Sajámbre (Astúrias) o en Lugo;  en Consuegra (Toledo) o en Sevilla; en Jijona (como sostiene el catalanista Bilbeny) o, ahora, en Sanabria, en nada cambia la genialidad del «Príncipe de los Ingenios» ni de sus obras. Serán muchos los que, una vez sembradas las dudas, afirmarán sin miedo: «Cervantes nació en mi pueblo». Poco importa ya en qué  paisajes se inspiró el creador de Don Quijote, o si eran los de su tierra natal, porque aunque es probable que jamás se deshaga el entuerto sobre su nacimiento, su obra será siempre, a todas luces, inmortal.

Las partidas de bautismo en disputa

Alcázar de San Juan

Entre 1748 y 1753 la natalidad de Cervantes no se cuestionó y se atribuyó a esta localidad ciudadrealeña. Pero la fecha de nacimiento, 1558, hizo dudar pronto a los historiadores. Muchos la han denostado por ser supuestamente falsa, sin embargo es la única de las dos que contiene el nombre completo del autor de Don Quijote. Los cervantistas alcalaínos suelen afirmar que esta partida se descubrió después de la de Alcalá, pero no es cierto. Blas Nasarre la firmó antes de su muerte, es decir antes de 1751 y la de Alcalá se descubrió en 1752.

Alcalá de Henares

La RAE la dio por auténtica y  genuína en 1765, aunque no estimó como falsa la de Alcázar. En todo caso creyó conveniente centrar el debate entre estos dos municipios. Menéndez Pelayo afirmó en una ocasión que la de Alcalá era falsa y señaló una raspadura en la «a» de Carbantes que hacía temer que estaba manipulada. En ella no aparece el segundo apellido: Saavedra.


Consuegra

En esta localidad toledana se dio con una supesta partida de bautismo de Miguel López de Cervantes de 1556. Desapareció en el incendio de la parroquia de Santa María en 1809, pero, afortunadamente, estaba contrastada y verificada con anterioridad a este suceso en mayo de 1805, Venía a decir: «En primero de mes de septiembre de mil y quinientos cincuenta y seis años, yo Diego Abad de Árabe, clérigo bapticé a Miguel, hijo de Miguel López de Cervantes y de su mujer María de Figueroa, fue su compadre Rodrigo del Álamo y comadre su mujer, Locía Alonso».

lunes, 31 de enero de 2011

El tiempo de Mubarak se ha agotado para los egipcios

Los manifestantes reclaman la creación de un gobierno de coalición y una nueva constitución

Algunos manifestantes rompen un cartel con la foto de Mubarak 

ADRIAN DELGADO | La revolución iniciada el martes 25 de enero ha concentrado el hartazgo acumulado por los ciudadanos ante un régimen incapaz de atender las necesidades sociales de un país sumido en el caos político y económico. Miles de egipcios han roto su silencio. Mhamoud es uno de ellos. El 28 de noviembre del año pasado sus esperanzas de cambio se diluyeron en unas elecciones (bajo sufragio obligatorio) más que polémicas. Hace tan solo unos meses decía, no sin cierto temor a ser escuchado: «A ver si de una vez por todas “nuestro querido” presidente Mubarak se va». Mhamoud tiene 43 años y es egiptólogo. Es musulmán, está divorciado y tiene una hija pequeña a la que se ha visto obligado a llevar a una escuela privada ante la deficitaria educación pública egipcia (33,1% de analfabetismo). Siempre ha estado en contra de cualquier tipo de radicalismo y su grado de indignación contra Mubarak no ha parado de crecer desde que tomó el poder en 1981.

Mhamoud acudirá hoy a la gran protesta organizada por los opositores de Mubarak: «La marcha del millón de personas». La oposición liderada por El Baradei, premio nobel de la Paz, quiere demostrar su fuerza y volverá a llenar las calles de El Cairo para pedir una nueva constitución y un gobierno de coalición. La gente está esperanzada ante su llegada y la pérdida relativa de apoyos internacionales que está  sufriendo Mubarak.  Reciben las últimas noticias con cuenta gotas pero la gente sabe que Alemania y EE.UU, socios con alto interés geoestratégico en la zona, han solicitado una transición ordenada. Un orden que Egipto no tiene desde hace años.

Nada se rige por ningún tipo de patrón: ni la política, ni la economía ni las necesidades sociales. El desempleo afecta al 9% de la población y el 90% de los jóvenes nunca ha tenido un empleo estable. Egipto está anclado en el caos de la corrupción política y de las regalías de Mubarak a su familia. Hace unos años cedió a su hermano islas en el Nilo para que construyera hoteles y viviendas que  aún están sin acabar.

Mubarak siempre ha tratado de combinar el poder con el equilibrio de fuerzas. Un ejemplo se encuentra en la reforma constitucional de 2005 que permitió que se presentaran partidos opositores a las elecciones por primera vez desde que tomó el cargo en 1981. Sus opositores siempre se han quejado de que llegó en unas condiciones muy particulares. Sin el refrendo de la población tomó las riendas del país de forma automática en 1981 cuando el presidente Anwar el Sadat fue asesinado por musulmanes radicales por haber firmado un acuerdo de paz con Israel.

La mano dura de Mubarak contra el comunismo y el islamismo radical supuso la llave del acercamiento a occidente encontrando en EE.UU su principal  apoyo económico, armamentístico y financiero. Sin olvidar que Egipto es el único aliado árabe de Israel  junto a Jordania.

La voz de los egipcios
«A ver si de una vez por todas
“nuestro querido” presidente Mubarak se va»

Mhamoud se lamenta de que nadie «venga a ver el Egipto actual porque nadie es consciente de la realidad social de mi país». Los grandes hoteles y las grandes obras públicas no son un buen indicativo para medir el desarrollo real de Egipto. Su crecimiento desordenado le llevó a acometer reformas para atraer las inversiones extranjeras. Su inflación se sitúa hoy en el 12% y su sociedad vive bajo dos velocidades muy diferenciadas. Un ejemplo: frente a la ostentosidad de uno de los centros comerciales más grandes del mundo, El Stars Center de El Cairo (750.000 metros cuadrados, 7 plantas, 6.000 plazas de aparcamiento), se encuentra la pobreza inmediata de las calles sucias y destrozadas de sus alrededores.

Amnistía Internacional lleva denunciando desde hace años la ausencia de derechos humanos. Varias comisiones de la ONU y de Freedom House lo han certificado, sin embargo la explotación infantil en las fábricas de alfombras, los miles de desplazados de las «zonas inseguras» que cada año se quedan sin hogar, los periodistas y ciudadanos censurados, los homosexuales castigados, las minorías religiosas discriminadas o los represaliados políticos siguen estando a la orden del día.

Las libertades de expresión, reunión y participación no son más que una quimera. El jueves 27 el presidente ordenó el apagón de Internet(la gente se comunica con el exterior gracias a las conexiones furtivas a French Data Network, el único proveedor de Internet actualmente), el cierre de cientos de blogs ciudadanos y de la cadena de televisión «Al Yasira».

El papel clave del Ejército

Es el único capaz de decidir el destino de Egipto. Nadie confía desde hace años en la policía. La mayoría del Ejército ha considerado legítimas las reclamaciones de la población.Mhamoud cree que su posición es cada vez más afín a la revolución. Los militares han decidido no usar la violencia ante el salto sistemático de los toques de queda impuesto por Mubarak.

Egipto vive momentos de crisis. El cambio espera ansiosola salida Mubarak en la Plaza de Tahrir (de la Liberación). Toda su familia ya ha huido a Londres. No obstante, Mhamoud recuerda que esta crisis siempre ha estado latente, como la pobreza y el hambre. El aumento continuado de los precios de los alimentos junto al temor de los más críticos a que Mubarak estuviera preprando a su hijo Gamal para la sucesión,creando una dinastía de gobernantes, dispararon definitivamente una revolución  que se dirimirá en los próximos días.El tiempo de Mubarak se ha agotado para los egipcios.